El cuidado a personas con Parkinson

Autora: Puig-Llobet Montserrat

Cuando a una persona se le diagnostica la enfermedad de Parkinson, aparecen miles de preguntas, como por ejemplo: ¿Cómo evolucionara mi enfermedad? ¿Cómo ello afectará a mi persona y a mi familia? ¿Moriré por culpa de esta enfermedad? ¿Podré ser cuidado en mi casa? También las reacciones de la persona enferma y su familia son múltiples, pueden ir desde el rechazo, la depresión, la negación o el buscar más opiniones de diversos profesionales que confirmen o refuten el diagnostico de la enfermedad. Lo cierto es que cada familia afronta la enfermedad como puede y como sabe. El parkinson se define como una enfermedad neurodegenerativa y crónica. La persona que padece la enfermedad presenta los siguientes síntomas característicos: un temblor rítmico y lento, más perceptible en reposo que en movimiento voluntario, bradicinesia (lentitud del movimiento), rigidez, alteración de los reflejos posturales, anomalías al andar como marcha lenta, pasos cortos y pies pegados al suelo. Además puede presentar otros síntomas que se muestran en el gráfico 1. Sin embargo, cabe destacar que cada persona puede presentar más unos síntomas que otros.

Gráfico 1. Problemas y síntomas comunes

Lo más importante para cualquier familiar de una persona con parkinson es reconocer cuando los síntomas están afectando la calidad de vida del familiar, así como reconocer los síntomas psicológicos y neuro-psiquiátricos. También debe saberse que pueden aparecer ciertos efectos secundarios de los fármacos antiparkinsonianos, como son nauseas o acatisia (inquietud interna que se manifiesta como una dificultad para permanecer quieto). Es importante acudir al especialista adecuado según los problemas que vayan surgiendo y adaptarse a las nuevas limitaciones que dificulten la realización de las actividades cotidianas. Considerando que muchas actividades de la vida diaria se pueden llevar a cabo de otra manera, a veces simplificándolas.

Aunque la enfermedad no tiene cura, si existe medicación que ralentiza su evolución; además la rehabilitación como la fisioterapia, la logopedia y la terapia ocupacional, la ayuda psicológica, la ayuda nutricional, y también otras disciplinas como las terapias complementarias pueden mejorar la calidad de vida del paciente con enfermedad de parkinson.

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