Ploma

Autores: Ferré-Grau Carmen,  Boqué-Cavallé Montserrat, Rodero-Sánchez Virtudes, Vives-Relats Carmen

Cuidar a una persona supone un exceso de trabajo y, como consecuencia, no se encuentra tiempo suficiente para atender las propias necesidades. Es posible que no descanse lo suficiente, que no se dedique tiempo a disfrutar de actividades agradables, que se hayan reducido al máximo las salidas con amigos o, incluso, que apenas se salga de casa. No es extraño que muchas de las personas que cuidan en determinados momentos, se sientan cansados y tengan sentimientos de malestar, soledad y tristeza. Aunque puede haber situaciones muy complicadas, eso no debe implicar que la persona cuidadora tenga que tolerar un estrés y sobreesfuerzo que haga peligrar su salud física y psíquica. Si no ponemos remedio y estiramos el cansancio y el agotamiento de forma continuada, no podremos dispensar cuidados y acabaremos enfermos, dejaremos de cuidar y generaremos necesidad de cuidado. Por todo ello, debemos aprender a escuchar el cansancio de nuestro cuerpo. Ahora bien, usted puede pensar «¿Cuidarme yo? ! Si todo el tiempo lo dedico a cuidar a mi familiar!». Este comentario y otros similares  son frecuentes entre las cuidadoras. Es normal pensar así y no les falta razón. Sin embargo, también hay persones que llegan a la conclusión de que es importante cuidar de sí mismas y para ello se proponen hacer algunos cambios en su vida. Si usted también decide hacer lo mismo, le invitamos a leer detenidamente la siguiente información.

Siete aspectos para mejorar su salud física y emocional

Print Friendly